Aunque Uruguay es conocido por su extensa actividad agrícola convencional, que abarca aproximadamente dos millones de hectáreas, en los últimos años ha surgido una creciente ola de proyectos fundamentados en la agroecología. Esta metodología innovadora, impulsada por una generación emergente de agricultores, concibe la producción de alimentos desde una perspectiva holística, entendiéndola como un sistema ecológico integrado.
Estos productores se dedican a fomentar el progreso económico regional y a implementar prácticas sostenibles y creativas. Su motivación radica en responder a la transformación liderada por consumidores que buscan opciones alimentarias con mayor densidad nutricional y que sean, a la vez, social, económica y ambientalmente responsables.
**Principios de la agroecología**
Juan Miraballes, ingeniero agrónomo y creador de la Granja Agroecológica MIBRO en Maldonado, además de integrante de la Red Agroecológica de Uruguay, describió la agroecología como un enfoque agrícola que «integra principios ecológicos, sociales y económicos». Este método, según Miraballes, busca «fomentar la diversidad biológica, la gestión sostenible del suelo, la circulación eficiente de nutrientes, la preservación hídrica, el florecimiento de las comunidades rurales y el avance económico local».
En contraste con la agricultura industrial –que prioriza la producción por hectárea y la durabilidad para el transporte–, la agroecología pone su enfoque principal en la vitalidad del suelo. El resultado, conforme a lo expresado por el fundador de MIBRO a El Observador, son «alimentos genuinos» que, según sus palabras, «contienen entre un 40% y un 50% más de nutrientes, y entre un 20% y un 70% más de antioxidantes en comparación con los productos convencionales». Además, este sistema «impulsa la actividad microbiológica del suelo, facilitando una mayor interacción entre nutrientes y plantas, reduce la acumulación de nitratos nocivos y mejora el perfil de ácidos grasos, como el Omega-3».
**Revolución de los consumidores de alimentos**
El ingeniero Miraballes percibe la existencia de una «revolución de los consumidores» que, con su presión, «impulsa al sistema a transformarse y a satisfacer las crecientes solicitudes de alimentos saludables». Según él, «los consumidores están cada vez más informados, conscientes de sus preferencias y de aquello que desean evitar».
**Motor económico global**
Esta tendencia sugiere que el mercado de productos ecológicos y orgánicos ha trascendido el mero nicho para convertirse en una fuerza económica global. En este panorama, Estados Unidos ostenta el mercado más grande a nivel mundial, Europa lidera en consumo per cápita, y América Latina se posiciona como un productor significativo y un mercado en pleno desarrollo.
Adicionalmente, Miraballes señaló la aparición de «nuevos emprendedores rurales» en Uruguay y en toda la región latinoamericana. Muchos de ellos son «jóvenes con sólida formación técnica, que operan con autonomía del mercado global, sin depender de insumos externos y manteniendo una conexión estrecha con sus clientes».
El creador de MIBRO enfatizó que, en su opinión, «la clave para la viabilidad de un proyecto como el suyo reside en la integración de tres elementos fundamentales»: En el ámbito productivo, «se implementan métodos que optimizan tanto la productividad como el impacto ambiental». Económicamente, «la ausencia de necesidad de los insumos empleados en la agricultura tradicional permite a la granja retener la mayor parte de los ingresos generados por sus productos (a diferencia del 20% que suelen recibir los agricultores convencionales, ellos obtienen el 100%)». Desde el punto de vista social, «se establece un vínculo directo con los compradores, fortaleciendo así la lealtad dentro de su comunidad».
**Terrenos fértiles en el este de Uruguay**
Miraballes explicó que zonas como Maldonado y Punta del Este ofrecen un entorno propicio para estos nuevos productores. Allí convergen tendencias como el surgimiento de nuevas costumbres alimentarias, una mayor conciencia ecológica, la preferencia por la producción local y el asentamiento de residentes provenientes de Estados Unidos y Europa, quienes impulsan, de forma gradual pero constante, la búsqueda de alimentos saludables y con trazabilidad clara.
Asimismo, Miraballes destacó que «la Granja Agroecológica MIBRO se erige como un modelo de producción integral, que amalgama diversas técnicas». Entre estas se incluyen «la biodinámica para la planificación, la permacultura en el diseño espacial, sistemas de riego avanzados e infraestructuras contemporáneas, la creación de bioinsumos propios de la agricultura orgánica y la aplicación de principios agroecológicos en todas sus interconexiones de producción, economía y sociedad». «La verdadera innovación», concluyó, «reside en la armonización de estas técnicas».
Para obtener más detalles o contactar con la Granja Agroecológica MIBRO, se puede visitar su Instagram @mibro.uy o llamar al 091 722 304.
**Panorama y Evolución de la Revolución Agroecológica**
Varios indicadores confirman el avance de la agroecología:
* En Uruguay, la cantidad de establecimientos certificados se duplicó entre 2012 y 2021, según cifras del MGAP.
* El mercado de alimentos ecológicos en el país alcanzó un valor de aproximadamente US$ 6 millones en 2021 (MGAP).
* El 92% de las fincas agroecológicas uruguayas son de gestión familiar (MGAP).
* En América Latina, el consumo de productos orgánicos experimentó un aumento superior al 150% en los últimos quince años, de acuerdo con datos del FIDA de 2024.
* Mientras Argentina y Brasil son referentes en extensión de superficie y exportación, Uruguay sobresale por el porcentaje de su territorio dedicado a la agricultura orgánica, que representa el 15.3% (fuente: The World of Organic Agriculture (2023) / FiBL & IFOAM).
* Existe una demanda creciente por parte de los mercados internacionales (como la UE y EE. UU.) que exigen mayor sustentabilidad y la disminución del uso de agroquímicos.
* Eventos globales, como el conflicto en Ucrania, el bloqueo del Estrecho de Ormuz y la inestabilidad global, han provocado un alza en los precios de los fertilizantes químicos, generando una oportunidad para la adopción de bioinsumos y prácticas agroecológicas.
* El cambio climático y la recurrencia de sequías subrayan la urgencia de adoptar modelos agrícolas que prioricen la diversidad y la vitalidad del suelo.
* La marca país “Uruguay Natural” y el respaldo del MGAP, manifestado en la Ley 19.717 y el Plan Nacional de Agroecología, configuran un marco propicio para este desarrollo.
Fuente de los datos: Granja Agroecológica MIBRO.
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