El mercado de granos se muestra rezagado frente al impulso alcista del petróleo y el gas, que mantienen precios elevados debido al conflicto bélico actual. En la última semana, la soja experimentó un descenso de US$ 20 por tonelada, mientras que el trigo exhibió una considerable inestabilidad en sus cotizaciones. Expertos de Blasina y Asociados señalaron que la energía se erige como un factor decisivo en la determinación de los valores de los granos. La Agencia Internacional de Energía (IEA) ha catalogado la situación en Medio Oriente como «la mayor amenaza histórica para el sistema energético global», proyectando que la normalización de los flujos de petróleo y gas desde el Golfo Pérsico podría demorar, como mínimo, seis meses.
En este escenario, los cultivos con mayor contenido oleico mostraron una mejor resistencia. La colza, por ejemplo, fue el agrocommodity con menor retroceso en una semana de significativas correcciones en el sector. La oleaginosa de invierno finalizó con un descenso semanal del 1% en la posición de febrero de 2027 en el mercado Matif de París, un indicador clave para la futura cosecha uruguaya. Sin embargo, el resto de los granos no consiguió equiparar la tendencia alcista del crudo y el gas. La soja, en la Bolsa de Chicago, perdió parte de su dinamismo. Aunque sus precios se mantienen un 10% por encima de los US$ 395 por tonelada registrados a principios de 2026, esta semana sufrió una caída, regresando a los US$ 432, valor previo a los ataques sobre Irán del 28 de febrero por parte de Estados Unidos e Israel.
El aceite de soja, por su parte, experimentó una recuperación parcial después de un descenso del 5% el lunes, estabilizándose en US$ 1.440 por tonelada, un 3% menos que el viernes previo. Este producto sigue en el rango más alto de los últimos dos años, impulsado por la expectativa de una mayor demanda de biocombustibles en Estados Unidos, lo que brinda cierto soporte a la semilla. A pesar de ello, el grano ajustó un 5% en la semana, tras una importante baja de US$ 25 el lunes. En el mercado local, las cotizaciones de la soja fluctuaron, comenzando la semana en US$ 380 y cerrando el viernes en US$ 390 por tonelada, lo que representa una distancia significativa de los US$ 410 de la semana anterior, el pico más alto en dos años, el cual pocos productores lograron capitalizar debido a la incertidumbre sobre el volumen de la cosecha.
Durante la Expoactiva Nacional, se destacó el marcado diferencial de precios que las oleaginosas de invierno mantienen sobre los cereales en el ámbito local. La colza cotiza a US$ 500 por tonelada y la carinata a US$ 565, contrastando con los US$ 234 de la cebada y los US$ 190 del trigo para la próxima zafra. Esta diferencia consolida el interés en la siembra de brasicáceas, con proyecciones de área que alcanzan las 300 mil hectáreas para colza y 50 mil para carinata. Estas cifras posicionan a las oleaginosas como la principal opción de cultivo para la zafra de invierno, con un inventario de semillas que se anticipa a su agotamiento. Sin embargo, las precipitaciones han llegado tardíamente para una porción considerable de los cultivos de soja en el sur del país, lo que resultará en rendimientos que podrían reducirse a la mitad o un tercio en comparación con la zafra anterior. Los productores enfrentan ahora una siembra de invierno con un aumento en los costos y riesgos cada vez mayores.
El mercado del trigo también experimentó una semana de alta fluctuación. En Chicago, el trigo a corto plazo descendió un 3%. La posición de diciembre de 2026, usada como referencia para la venidera cosecha de cereales en Uruguay, mostró una disminución ligeramente menor, del 2,5%, pasando de US$ 240 a US$ 234 por tonelada en el transcurso de la semana. Factores como una leve mejoría en las condiciones meteorológicas en las zonas de cultivo de Estados Unidos y la apreciación del dólar frente al euro contribuyeron a esta tendencia bajista en un mercado ya de por sí inestable. Adicionalmente, las cifras de la cosecha argentina, que reportan un volumen récord de 27,9 millones de toneladas y exportaciones históricas de 18,5 millones de toneladas, tampoco ejercen presión alcista. Al cierre de la semana, las cotizaciones locales, con los programas de las malterías para cebada 2026/2027 ya definidos, establecieron precios de US$ 234 por tonelada para la cebada y US$ 190 para el trigo.
En cuanto al maíz, las pizarras locales lo ubican en US$ 240 por tonelada, un incremento desde los US$ 235 de la semana anterior, acercándose a la paridad de importación. Si los resultados de una cosecha local por debajo de las expectativas se reflejan en la oferta, los precios podrían continuar su ascenso. En contraste, Argentina proyecta una producción récord de 64 millones de toneladas, lo que representa un aumento del 24% (12 millones de toneladas) respecto a 2025, con un avance del 14% en la cosecha sobre 10,5 millones de hectáreas cultivadas.
La cosecha de arroz en Uruguay ha progresado un 21% sobre las 163.757 hectáreas sembradas, mostrando mayor dinamismo en la región norte. La campaña comercial 2024/2025, cerrada al 28 de febrero, reportó un crecimiento del 34% en el volumen de exportaciones, aunque con una disminución del 13% en el valor en dólares, atribuible a una caída del 35% en los precios. Las ventas de arroz cáscara constituyeron casi el 38% del total exportado, en comparación con el 14% de la zafra previa. México fue el principal comprador, concentrando el 39% de las transacciones. En Brasil, los precios del arroz siguen una lenta trayectoria ascendente, aproximándose a los US$ 11,50 por bolsa de 50 kilos, tras superar los US$ 11 al final de la semana anterior y consolidar un aumento promedio del 7,2% en el último mes.
Fuente: Enlace Original
