La revolución de los cultivos aceiteros se acelera por la crisis del petróleo

TÍTULO: La crisis energética impulsa la transformación de los cultivos oleaginosos

CUERPO:
5 de abril de 2026 5:00 hs
Por Blasina y Asociados

Con la escalada del precio del petróleo y las dificultades logísticas para el transporte de fertilizantes, el sector agrícola se erige como una alternativa fundamental a las energías fósiles, modificando significativamente el panorama de los cultivos. Especies como la colza, carinata, camelina y el girasol están expandiendo su superficie de siembra, impulsadas por una considerable demanda para la producción de biocombustibles.

Ante la inestabilidad de los precios del barril de petróleo, que ha superado los 110 dólares, y la vulnerabilidad de las principales rutas marítimas esenciales para el suministro de combustibles y abonos, la agricultura emerge como el principal catalizador para la sustitución de los combustibles fósiles, alterando el esquema tradicional de los cultivos.

Diariamente, se registran ataques a infraestructuras petroleras, incluyendo pozos, refinerías y buques cisterna, no solo en la región de Medio Oriente. Además, Ucrania ha implementado una estrategia para restringir las exportaciones de Rusia. La recurrencia de imágenes de explosiones y columnas de humo negro, provocadas por drones económicos (menos de US$ 10.000) que causan daños millonarios, acentúa la rapidez de las transformaciones que ya se venían observando en el sector agrícola.

Este fenómeno no es reciente. La crisis climática ya había propiciado cambios significativos, como el compromiso asumido por las aerolíneas a partir de 2020 de reemplazar el 1% de sus combustibles fósiles por biodiésel anualmente, lo que representa una demanda considerable de aceites. La búsqueda de soberanía energética, o al menos la minimización de la dependencia de los hidrocarburos y sus habituales fluctuaciones de precios, ha escalado en importancia, posicionándose como un motor de demanda creciente en la planificación agrícola. El uso de biodiésel para la aviación y otros sistemas de movilidad está generando un aumento de la demanda que supera ampliamente el crecimiento observado en los mercados tradicionales de trigo y arroz para consumo humano.

**Menos trigo, más oleaginosas**

En las próximas semanas comenzará la siembra de los cultivos de invierno. La previsión es que durante esta campaña invernal se reduzca la superficie dedicada al trigo, mientras que se expandirá la de colza. El trigo se considera un cultivo de mayor riesgo debido a su elevada necesidad de nitrógeno. Aunque sus precios podrían ascender si la oferta disminuye, actualmente no alcanzan un nivel que garantice una rentabilidad atractiva. Según las estimaciones recientes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la siembra de cereales en el país norteamericano podría ser la más reducida en más de un siglo, desde 1919. La presión ejercida por el costo de los fertilizantes provocará una disminución del área sembrada en diversas regiones globales, generando incertidumbre sobre cuándo experimentará el precio del trigo un alza sustancial.

En paralelo, el gobierno estadounidense ha formalizado un incremento largamente anticipado en el consumo de biocombustibles, lo que representa un significativo impulso para la demanda. El 27 de marzo, la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) ratificó el Estándar de Combustibles Renovables para los años 2026 y 2027. Este estándar eleva el requisito de biodiésel para mezcla en 2026 a 6.300 millones de galones. Es importante señalar que en 2025 se utilizaron 3.350 millones de galones, lo que equivale a aproximadamente 24.000 millones de litros de biodiésel (considerando 3,785 litros por galón). Cabe destacar que la disposición gubernamental excedió considerablemente las solicitudes de las empresas privadas de biodiésel, implicando casi la duplicación de su uso en el territorio estadounidense.

La administración cuantificó el impacto económico para los agricultores, estimando que «estos volúmenes sin precedentes generarán entre US$ 3.000 y US$ 4.000 millones adicionales en ingresos netos para las explotaciones agrícolas. La Norma de Combustibles Renovables aportará US$ 31.000 millones en valor para el maíz y el aceite de soja de EE. UU. destinados a biocombustibles en 2026, superando en US$ 2.000 millones el valor de 2025. Los agricultores están reforzando el liderazgo energético del país».

No obstante, la reacción de los mercados fue más contenida. Aunque las cotizaciones de la soja experimentaron un alza, esta fue moderada. La abundante cosecha brasileña, ya recolectada en un 90%, continúa ejerciendo influencia sobre el mercado. Si bien la demanda de aceite impulsa la molienda, esto, a su vez, ejerce una presión descendente sobre el precio de la harina de soja. Dado que el contenido de aceite en la soja es de apenas el 20%, la transformación en el sector de los aceites tiene un mayor impacto en aquellos cultivos donde Brasil no es un actor principal y que poseen un porcentaje superior de aceite en sus semillas.

**El Escenario Actual**

A pesar de que el precio de la soja en EE. UU. se mantiene por debajo de los 400 dólares por tonelada y sin señales de recuperación, la colza ha afianzado su valor superando los 500 dólares, y el girasol de alto contenido oleico ha alcanzado los 600 dólares. Se aproxima el momento de la siembra.

**La Transformación Oleaginosa en Uruguay**

La colza, carinata, camelina y el girasol están expandiendo su superficie de cultivo. Uruguay ha aprovechado esta oportunidad en el sector oleaginoso, impulsando tempranamente la colza y diversificando así la rotación de los cultivos de invierno. El país cuenta con más de una década de experiencia en su gestión y se proyecta que en 2026 se alcanzará un área récord de siembra para todas las brásicas, posiblemente superando las 348 mil hectáreas registradas en 2022. Es probable que se superen las 350 mil hectáreas, lo que consolidaría la fuerte expansión observada el año anterior y llevaría al máximo la alternancia entre gramíneas y crucíferas en las rotaciones.

Aparte de la influencia de la demanda y los precios, este fenómeno incluye un factor de costos. La cantidad de fertilizantes necesaria para producir cinco toneladas de trigo o cebada es superior a la requerida para obtener dos toneladas de colza. Asimismo, el impacto de los costos de transporte en la cosecha es considerablemente menor. La fabricación de fertilizantes nitrogenados, vital para el desarrollo de cualquier cultivo, depende del gas natural. Es poco probable que los precios de estos insumos disminuyan en el transcurso del semestre actual, y la determinación sobre la siembra debe adoptarse sin demora. En este contexto de demanda creciente, resulta crucial incorporar todas las oleaginosas viables en la rotación agrícola y reconocer el valor de las leguminosas, que suministran nitrógeno de forma natural, disminuyendo así la necesidad de abonos sintéticos.

En este panorama, fue notable la ausencia de la divulgación de un plan para la carinata en la Expoactiva, a pesar de que este cultivo alcanzó el precio más alto el año anterior. Se espera que los detalles de dicho plan se anuncien en los días venideros. Previo a la exposición, una convocatoria centrada en las oleaginosas de invierno reunió a cientos de productores deseosos de informarse sobre el esquema de siembra para este año. Una similar expectativa se genera en torno a la futura siembra de girasol. La inauguración de la cosecha organizada por Copagran también atrajo a numerosos productores, especialmente aquellos del norte del río Negro, quienes reportaron excelentes resultados tanto en producción como en rentabilidad con este cultivo.

**Tendencias de Siembra en EE. UU.: Más Soja, Menos Maíz**

Esta semana se clarificaron las decisiones de los productores estadounidenses que inician sus labores de siembra estival. Se anticipa una reducción en la superficie de maíz y un incremento en la de soja, aunque esta variación fue menos pronunciada de lo que preveían los analistas. Los agricultores planean incorporar 1,4 millones de hectáreas de soja, un cultivo con menores exigencias de fertilización, y disminuirán una superficie similar destinada al maíz. Los requisitos para el etanol no han demostrado ser tan incentivadores como los orientados a la producción de aceite.

En consecuencia, la perspectiva para la soja, que ya acumula volúmenes récord de existencias a nivel global, se ve afectada por un aumento de su área de siembra en Estados Unidos, sumado a una excelente cosecha en Brasil. De este modo, las oleaginosas de invierno gozan de la ventaja de una competencia mínima por parte de Brasil y Estados Unidos. Además, operan en un mercado de futuros que exhibe una mayor estabilidad, sin verse influenciado por las fluctuaciones causadas por mensajes en redes sociales. Esto se traduce en precios que no solo son más elevados, sino también considerablemente más estables. Aunque la transformación en los cultivos aceiteros ya estaba en marcha, el conflicto geopolítico ha servido para intensificarla.

**Estrategias Globales: Australia e Indonesia Impulsan Biocombustibles**

Australia enfrenta una situación crítica, con reservas de combustible de aviación que apenas alcanzan para 30 días. El país considera una propuesta ambiciosa: suspender la exportación del 80% de su colza a Europa para procesarla dentro de sus fronteras. Para la campaña 2025/26, se proyecta que Australia producirá 6 millones de toneladas de colza. Su procesamiento interno podría suplir el 12% del consumo nacional de combustible de aviación, asegurando la conectividad aérea y logrando una reducción del 50% en las emisiones. La gravedad de la situación es tal que, en la zona sur del país, el transporte público ya se ofrece sin costo con el fin de desalentar el uso de automóviles privados frente a la escasez de combustible.

Por otro lado, Indonesia ha generado un impacto significativo en el mercado de aceites vegetales. El presidente Prabowo Subianto anunció la implementación este año del mandato B50 (un 50% de aceite de palma en el diésel). Esta iniciativa busca reducir las importaciones de petróleo crudo, si bien presenta el reto técnico de edificar cinco nuevas plantas de procesamiento para gestionar los 3 millones de toneladas adicionales de aceite que dejarán de ser exportadas.

Fuente: Enlace Original

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *