Por qué en un momento desafiante para las empresas del agro tiene tanto valor el uso de los APR

**TÍTULO:** El crucial rol de los Acuerdos Privados de Reorganización (APR) ante la coyuntura crítica del agro

**CUERPO:**
El Dr. Juan Andrés Urgoiti, profesional del Estudio Jurídico Bragard, destacó en la Expo Rural de Melilla la pertinencia de los Acuerdos Privados de Reorganización (APR) como herramienta vital para las empresas agropecuarias que atraviesan dificultades significativas en sus flujos financieros. Su intervención se enmarcó en un momento de gran desafío para el sector.

Como líder del área de reestructuraciones y situaciones especiales de Bragard, el Dr. Urgoiti ofreció una charla dentro del programa de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), titulada “Herramientas legales para afrontar periodos de estrés financiero”. En su presentación, el experto contextualizó la situación, describiendo un escenario económico sumamente complejo que afecta al sector en tres dimensiones principales.

**Desaceleración económica, conflicto global y sequía**

A nivel doméstico, la economía muestra una ralentización en su Producto Interno Bruto (PIB), con estimaciones para 2025 próximas a una recesión técnica. Las proyecciones de crecimiento para el año en curso y el siguiente están siendo ajustadas a la baja por las autoridades económicas, según detalló a El Observador.

Globalmente, la inestabilidad geopolítica, especialmente por el conflicto en Medio Oriente, eleva los costos de insumos esenciales. El petróleo y, crucialmente para el agro, los fertilizantes, experimentan alzas. Esta situación podría persistir, frenando la actividad económica y la inversión, además de generar presiones inflacionarias, advirtió el letrado.

Sumado a estos factores, fenómenos climáticos adversos, como la sequía, han diezmado los rendimientos de soja, uno de los principales productos de exportación del país (valuado en US$ 1.420 millones en 2025). Se anticipan volúmenes de cosecha entre un 40% y 50% inferiores al año anterior, lo que podría representar una merma estimada de US$ 1.500 millones para la economía nacional. Esta importante suma, al no circular, impactará negativamente a productores, transportistas, trabajadores, contratistas, proveedores de insumos y comercios de las áreas más afectadas. La reducción en la exportación de commodities, sin un alza compensatoria en los precios internacionales, también podría repercutir en una menor recaudación fiscal.

**El Acuerdo Privado de Reorganización**

Ante este panorama, el Dr. Urgoiti destacó que numerosas entidades económicas, especialmente en el sector agropecuario (y en particular el agrícola), experimentan una presión considerable en sus flujos de caja. Por ello, presentó el APR como una solución idónea para gestionar estas tensiones.

Explicó que el APR es un pacto entre un deudor y sus acreedores que permite redefinir las condiciones de las obligaciones. Puede incluir reducciones de deuda, extensiones de plazos, nuevos calendarios de pago, el establecimiento de garantías o cualquier otra medida legalmente permitida, ofreciendo una gran flexibilidad para adaptar los términos financieros. Subrayó que se trata de un mecanismo fundamentalmente privado y preventivo, diseñado para evitar la declaración judicial de concurso de acreedores y la liquidación de activos.

Su propósito es superar las adversidades financieras de manera estructurada, eficiente y rápida, garantizando la continuidad de la actividad productiva y el cumplimiento de los compromisos adquiridos. Este acuerdo posibilita al productor o entidad en apuros financieros negociar un plan de pago de sus deudas bajo términos distintos a los iniciales, afirmó. Señaló que, tras la aprobación judicial del APR, los acreedores quedan impedidos de iniciar acciones legales contra el patrimonio del deudor. Esto permite al agente económico enfocarse en su gestión operativa y en decisiones productivas óptimas, con sus desafíos financieros estabilizados. A diferencia de un proceso concursal judicial, resaltó que durante la negociación y la ejecución del APR, el productor mantiene el control de la administración de su negocio, sin la intervención de un síndico o interventor.

**Clave: detección temprana de la insolvencia**

Durante su conferencia, el Dr. Urgoiti subrayó la crucial importancia de la detección precoz de la insolvencia y de tomar la iniciativa frente a los acreedores. Explicó que identificar a tiempo las dificultades financieras no solo contribuye al éxito de las negociaciones, sino que también protege mejor los derechos de los acreedores, llevando a un desenlace más favorable para ambas partes. A menudo, la falta de una detección oportuna conduce a procesos de concurso de acreedores o a la liquidación de activos, lo que resulta en una depreciación significativa del valor del negocio y, consecuentemente, en menores posibilidades de cobro para los acreedores.

En este contexto, hizo hincapié en que la legislación define el «estado de insolvencia» como la incapacidad actual o futura de una entidad económica para afrontar sus compromisos financieros en las condiciones y plazos inicialmente acordados, utilizando los recursos generados por su propia actividad.

**El valor de considerar la herramienta en este momento**

Para el presente escenario del sector agropecuario, especialmente el agrícola, resulta fundamental recalcular los flujos de ingresos y egresos. Con la previsible disminución de ingresos por menores volúmenes cosechados y el aumento de gastos previamente mencionados, si esta proyección anticipa una inminente imposibilidad de cumplir con las obligaciones en los plazos establecidos, el «estado de insolvencia» podría materializarse en pocos meses. Por ello, el Dr. Urgoiti aconsejó considerar seriamente la posibilidad de iniciar negociaciones con los acreedores que deriven en un APR.

Resaltó que la pronta identificación de la insolvencia y el contacto proactivo con los acreedores reflejan una gestión profesional y prudente, lo que fomenta una mayor confianza durante el proceso de negociación.

**Experiencias previas**

Ante una consulta, el experto confirmó que la herramienta APR ha sido aplicada exitosamente por empresas de diversos subsectores agropecuarios, incluyendo ganadería, agricultura, producción de malta y cebada, y el sector lácteo. En la vasta mayoría de estos casos, facilitó una resolución ordenada de sus problemas financieros.

Para concluir, el Dr. Urgoiti, abogado por la Universidad de la República con un posgrado en finanzas de la Universidad Católica Argentina, expresó el orgullo de su firma y el personal por haber participado en el ciclo de conferencias de la ARU en la Expo Rural de Melilla 2026. Destacó la satisfacción de recorrer la exposición y observar la capacidad de innovación y el dinamismo del sector agropecuario, extendiendo un agradecimiento especial a la Asociación Rural del Uruguay por la invitación.

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