El presidente Yamandú Orsi participó este jueves en Buenos Aires de la conmemoración de los 50 años de los asesinatos de Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini. En el evento, el mandatario uruguayo reflexionó sobre la fecha, expresando: «Muchas cosas te invaden el alma y la razón. El dolor por la muerte, por el quiebre de la memoria, de las instituciones y de la rica historia que el Uruguay tenía se quebró, no solo con esos homicidios, pero fueron emblemáticos», según declaró a la prensa.
En sus palabras, Orsi enfatizó un «enorme agradecimiento» al pueblo argentino por su solidaridad. «Aprovechar para un agradecimiento enorme para el pueblo argentino que cuidó tanto a los uruguayos, que cobijó a tanta gente, en este caso con un final trágico, pero hubo gente que se salvó gracias a la solidaridad del pueblo argentino», manifestó. Recordó que esta asistencia fue recíproca, con uruguayos ayudando a argentinos, y mencionó explícitamente el caso de Wilson Ferreira, quien logró salvarse gracias a este apoyo.
El presidente Orsi destacó que el exilio representó una vía de supervivencia crucial para los individuos y, de manera fundamental, para la continuidad de las instituciones y la preservación de la memoria en ambas orillas del Río de la Plata. También valoró la incansable labor de las madres y abuelas en la búsqueda de los desaparecidos, a quienes manifestó su reconocimiento y profunda gratitud.
El acto conmemorativo se llevó a cabo en el Salón Dorado de la Legislatura porteña.
Por su parte, el embajador de Uruguay en Argentina, Diego Cánepa, subrayó el «enorme impacto» de los crímenes de Rosario Barredo, William Whitelaw, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz. Cánepa afirmó que «El Toba y Zelmar representaban quizás la síntesis de lo mejor de la tradición política uruguaya durante mucho tiempo». Concluyó que la memoria es esencial para mirar hacia el futuro: «No es olvidar, no es por recordar, es porque esa raíz tiene que estar siempre alimentada de reconocer lo que fue esa lucha».
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