Un momento singular se vive en la agroindustria ganadera de Uruguay. Este semestre, la actividad de faena ha sido limitada, y hace aproximadamente un mes y medio, el sector industrial frenó una prolongada escalada de precios. La disparidad entre los costos del ganado y los valores de exportación comenzó a generar pérdidas insostenibles. Sin embargo, se vislumbra una nueva y prometedora fase para la ganadería.
**Faena de vacunos: una caída significativa**
Durante el primer trimestre del año, la faena de vacunos disminuyó un 14% respecto al año anterior, marcando el nivel más bajo desde 2020. Parte de esta reducción se atribuye a los efectos de la sequía de 2023, que impactó en la generación de animales que hoy alcanzan la edad de faena.
Otro factor relevante es el sostenido volumen de ganado exportado en pie. La demanda de mercados como Turquía e Israel ha impulsado esta tendencia, e incluso ante una baja en los precios del ganado gordo y los novillos formados, las ventas de novillos en pie han experimentado un incremento. Finalmente, el ajuste de precios propuesto por la industria en marzo y el retorno de las lluvias han motivado a los productores a retener su ganado. Consideran más beneficioso ganar kilos en un escenario forrajero mejorado, a la espera de que el mercado retome su ascenso, después del abrupto descenso que llevó los novillos de US$ 5,70 a US$ 5,20 por kilo de carcasa en marzo.
**La pausa estratégica de los frigoríficos**
Mientras tanto, la industria comprendió que no podía seguir pagando precios tan elevados con valores de exportación por debajo de esa referencia. Esta pausa, de alguna manera, beneficia a los frigoríficos, permitiéndoles acumular algo de ganado y aguardar la salida de animales de corrales, cuya estacionalidad trimestral aumentará en mayo.
No obstante, una razón aún más poderosa podría ser la necesidad de contar con mayor volumen de ganado para cuando entren en vigor las nuevas condiciones comerciales con la Unión Europea. A partir del 1° de mayo, se espera que los aranceles de la cuota Hilton se reduzcan y comience a regir el primer tramo de una cuota que irá incrementándose paulatinamente.
Así, el primer trimestre mostró una actividad industrial muy reducida, la más baja para ese período desde 2020 y un 10% inferior al año pasado, que ya no fue de alta actividad. La recuperación de la faena no será inmediata, pero las restricciones más severas se darán hasta fines de abril. Actualmente, existe una especie de acuerdo implícito: la industria faena poco, algunas plantas incluso están cerradas, mientras los productores retienen la hacienda con la expectativa de una mejora en los precios. Sin embargo, en un futuro no muy lejano, la espera resultará costosa para la industria. Esto se debe no solo a la marcada mejora de las condiciones comerciales en Europa, sino también a un mercado chino muy sólido, impulsado por una negociación ventajosa que otorgó a Uruguay una cuota proporcionalmente mayor que a Brasil y Australia, al menos en relación con la oferta actual. Simultáneamente, el acuerdo con la Unión Europea, que implica una cuota adicional creciente año tras año, comenzará a operar en mayo, lo que estimulará la actividad de faena.
**Negociaciones complejas sobre la cuota europea**
Como es conocido, la cuota con la Unión Europea asciende a 99.000 toneladas, distribuidas entre los cuatro países del bloque del Mercosur. Esta negociación ha sido compleja y hermética, por lo que aún no se conoce la asignación específica para Uruguay. La cuota se implementará de forma escalonada a lo largo de cinco años, con un aumento anual de un quinto de las 99.000 toneladas, es decir, 19.800 toneladas. Dado que el acuerdo inicia el 1° de mayo, regirá durante ocho meses este año, lo que permitirá al Mercosur exportar 13.200 toneladas adicionales. Si a Uruguay le correspondiera el 25% de esa cuota, implicaría 3.300 toneladas extras para comercializar de mayo a fin de año. A ello se sumarían -nuevamente, considerando el 25% de la cuota- 4.950 toneladas adicionales a partir del 1° de enero, elevando el total a 8.250 toneladas más en 2027 bajo esta hipótesis, cifra que continuaría aumentando anualmente hasta cerca de 25.000 toneladas en 2031. Dada la dificultad de la negociación, un escenario posible es que no se alcance un acuerdo para el 1° de mayo. En ese caso, la cuota de 13.200 toneladas podría asignarse al que exporte primero, lo que a su vez impulsaría la demanda de ganado para aprovechar esta nueva oportunidad.
Este cambio de escenario llega en un momento altamente propicio en los otros dos mercados principales: Estados Unidos con precios históricos y China con una fuerte demanda de carne uruguaya, ya que las cuotas de Brasil y Australia se acercan a sus límites. El panorama es muy favorable.
**Exportación en pie: un actor clave**
Hay otra razón por la cual esta pausa no puede extenderse demasiado. La exportación en pie sigue muy activa, no solo para terneros. El ajuste de precios ha reavivado las exportaciones de novillos de mediano porte, que de otra forma irían a corrales o a la industria.
**Fin de las restricciones hídricas**
Finalmente, las restricciones por falta de agua están cediendo. Los verdeos y las praderas están mejorando su producción de forraje, lo que consolida una perspectiva positiva para la cadena. Esto generará una recuperación de la oferta en el último trimestre de este año, que debería afianzar una mejora de la actividad en 2027.
**Precios récord para carne vacuna y ovina**
Dejamos para el final el punto más importante: el precio de exportación de la carne vacuna y ovina se encuentra en niveles históricos, superando con creces los picos de 2022. El precio de exportación promedio de la carne vacuna en marzo, de US$ 5.820, marca un récord absoluto y extiende una tendencia de más de dos años. Esto sugiere que, con una mayor incidencia de la Unión Europea, el precio de exportación superará en breve los US$ 6.000 por tonelada.
En cuanto a la carne ovina, la autorización para exportar con hueso a Israel ha permitido estabilizar en las últimas semanas otro récord de precios, con promedios que superan los US$ 7.000 por tonelada.
Resulta paradójico que, con estos precios, se esté en un momento de mínima faena. Sin embargo, es probable que estas semanas marquen el punto más bajo en el nivel de actividad. El ganado comenzará a aparecer gradualmente, y la industria, a un ritmo quizás más acelerado, ofrecerá primas en los precios para asegurar la hacienda y capturar un momento de mercado nuevo y superior a cualquiera que se haya experimentado antes. Esto, claro, siempre y cuando no se registren nuevas partidas con residuos de garrapaticidas.
Con la apertura de Europa, el regreso de las lluvias y la gradual mejora en la disponibilidad de ganado, la ganadería en Uruguay entra en una etapa más que prometedora. La manifestación de esta nueva fase debería ser un aumento paulatino de los precios del ganado gordo, tras el ajuste de marzo, lo que podría generar un nuevo equilibrio satisfactorio tanto para compradores como para vendedores.
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