La emblemática leche Coleme ha vuelto a estar disponible en las tiendas de Cerro Largo, luego de un pacto estratégico entre la empresa Urulac y quienes salvaguardan los activos de la cooperativa local.
Tras un período de escasez de los productos Coleme en Cerro Largo, provocado por la clausura de la Cooperativa de Leche de Melo, la marca ha reaparecido en el mercado departamental gracias a una iniciativa impulsada por la firma uruguaya Urulac.
Aunque la oferta de lácteos en la región fronteriza uruguaya se mantuvo constante gracias a Conaprole, el retorno de la leche Coleme a los puntos de venta ha sido recibido con agrado, reflejando el fuerte lazo emocional de la comunidad con esta tradicional marca local.
La historia de Coleme, su cierre y resurgimiento. La cooperativa lechera más antigua de Uruguay, establecida el 28 de abril de 1932, anunció su clausura el 1° de junio del presente año, una decisión motivada por su precaria situación económica y financiera.
Las instalaciones de procesamiento, situadas en la ciudad principal del departamento, operaron hasta el 8 de junio únicamente para procesar el stock de materia prima existente, antes de someterse a limpieza y mantenimiento. Paralelamente, Conaprole intervino, comprometiéndose a recolectar la leche de los 12 establecimientos lecheros de Cerro Largo que previamente abastecían a Coleme, mitigando así una de las principales preocupaciones sobre el futuro de esa producción.
Hacia el final de la semana anterior, se formalizó un convenio entre Urulac, empresa con sede en Los Cerrillos, Canelones, y los miembros de Coleme, quienes son los custodios temporales del patrimonio de la empresa en quiebra, a la espera de la designación de un síndico. Este pacto otorga a la compañía canaria el derecho, por 90 días a partir del 12 de junio, de utilizar una cámara frigorífica, cuatro vehículos de transporte y la propia marca Coleme. Con ello, se asegura el suministro de leche de la conocida marca en varias localidades de Cerro Largo, incluyendo Melo, Río Branco, Fraile Muerto, Isidoro Noblía, Aceguá y Santa Clara, entre otras.
La materia prima utilizada en este proceso proviene de tambos que ya trabajaban con Urulac, empresa que, dicho sea de paso, había colaborado previamente con Coleme en diversas ocasiones. En esta nueva fase, Urulac está produciendo una «leche media vida», cuya caducidad se extiende hasta 30 días después de su fabricación.
Una de las repercusiones positivas de esta iniciativa ha sido la recuperación de varios puestos laborales. Más allá de garantizar la disponibilidad de leche Coleme, el proyecto ha posibilitado que siete de los veintiocho empleados de la cooperativa de Melo, que habían sido enviados al seguro de desempleo tras el cierre, retomen sus funciones. Asimismo, bajo el impulso de Urulac, se ha logrado reintroducir al mercado otros artículos bajo la marca Coleme, como quesos y crema de leche, lo que abre la posibilidad de generar más empleos.
El acuerdo suscrito entre Urulac y los propietarios de Coleme es de naturaleza temporal. Su finalización, en esta etapa inicial, está prevista para el momento en que tanto la marca, considerada un activo valioso, como la planta industrial sean destinadas a saldar las deudas pendientes con los acreedores, entre los cuales destaca el Banco de la República (BROU).
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